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junio 24, 2010 / ludditassexuales

NED LUDD, FANTASMA

https://i0.wp.com/revista-zoom.com.ar/local/cache-vignettes/L228xH266/Luditas-72d94.jpg

Todo comenzó un 12 de abril de 1811. Durante la noche, trescientos cincuenta hombres, mujeres y niños arremetieron contra una fábrica de hilados de Nottinghamshire, destruyendo los grandes telares a golpes de maza y prendiendo fuego a las instalaciones. Lo que allí ocurrió pronto sería folklore popular. La fábrica pertenecía a William Cartwright, fabricante de hilados de mala calidad pero pertrechado de nueva maquinaria. La fábrica, en sí misma, era por aquellos años un hongo nuevo el paisaje: lo habitual era el trabajo cumplido en pequeños talleres. Otros setenta telares fueron destrozados esa misma noche en otros pueblos de las cercanías. El incendio y el haz de mazas se desplazó luego hacia los condados vecinos de Derby, Lancashire y York, corazón de la Inglaterra de principios del siglo XIX y centro de gravedad de la Revolución Industrial. El reguero que había partido del pueblo de Arnold se expandió sin control por el centro de Inglaterra durante dos años, perseguido por un ejército de diez mil soldados al mando del general Thomas Maitland. ¿Diez mil soldados? Wellington mandaba sobre bastantes menos cuando inició sus movimientos contra Napoleón desde Portugal. ¿Más que contra Francia? Tiene sentido: Francia estaba en el aire de las inmediaciones y de las intimidaciones; pero no era la Francia napoleónica el fantasma que recorría la corte inglesa, sino la asamblearia. Sólo un cuarto de siglo había corrido desde el Año I de la Revolución. Diez mil soldados. El número es índice de lo muy difícil que fue acabar con los luditas.
Quizá porque los miembros del movimiento se confundían con la comunidad. En un doble sentido: contaban con el apoyo de la población, eran la población. Maitland y sus soldados buscaron desesperadamente a Ned Ludd, su líder. Pero no lo encontraron. Jamás podrían haberlo encontrado, porque Ned Ludd nunca existió: fue un nombre propio pergeñado por los pobladores para despistar a Maitland. Otros líderes que firmaron cartas burlonas, amenazantes o peticiones se apellidaban “Mr. Pistol”,
“Lady Ludd”, “Peter Plush” (felpa), “General Justice”, “No King”, “King Ludd” y “Joe Firebrand” (el incendiario). Algún remitente aclaraba que el sello de correos había sido estampado en los cercanos “Bosques de Sherwood”. Una mitología incipiente se superponía a otra más antigua. Los hombres de Maitland se vieron obligados a recurrir a espías, agentes provocadores e infiltra dos, que hasta entonces constituían un recurso poco esencial de la logística utilizada en casos de guerra exterior.
He aquí una reorganización temprana de la fuerza policial, a la cual ahora llamamos “inteligencia”. Si a los acontecimientos que lograron tener en vilo al reino y al Parlamento se los devoró el incinerador de la historia, es justamente porque el objetivo de los luditas no era político sino social y moral: no querían el poder sino poder desviar la dinámica de la industrialización acelerada. Una ambición imposible. Apenas quedaron testimonios: algunas canciones, actas de juicios, informes de autoridades militares o de espías, noticias periodísticas, cien mil libras de pérdidas, una sesión del Parlamento dedicada a ellos, poco más. Y los hechos: dos años de lucha social violenta, mil cien máquinas destruidas, un ejército enviado a “pacificar” las regiones sublevadas, cinco o seis fábricas quemadas, quince luditas muertos, trece confinados en Australia, otros catorce ahorcados ante las murallas del castillo de York, y algunos coletazos finales. ¿Por qué sabemos tan poco sobre las intenciones luditas y sobre su organización? La propia fantasmagoría de Ned Ludd lo explica: aquella fue una sublevación sin líderes, sin organización centralizada, sin libros capitales y con un objetivo quimérico: discutir de igual a igual con los nuevos industriales. Pero ninguna sublevación “espontánea”, ninguna huelga “salvaje”, ningún “estallido” de violencia popular salta de un repollo. Lleva años de incubación, generaciones transmitiéndose una herencia de maltrato, poblaciones enteras macerando saberes de resistencia: a veces, siglos enteros se vierten en un solo día.
La espoleta, generalmente, la saca el adversario. Hacia 1810, el alza de precios, la pérdida de mercados a causa de la guerra y un complot de los nuevos industriales y de los distribuidores de productos textiles de Londres para que éstos no compren mercadería a los talleres de las pequeñas aldeas textiles encendió la mecha. Por otra parte, las reuniones políticas y la libertad de letra impresa habían sido prohibidas con la excusa de la guerra contra Napoleón, y la ley prohibía emigrar a los tejedores, aunque se estuvieran muriendo de hambre: Inglaterra no debía entregar su expertise al mundo.
Los luditas inventaron una logística de urgencia. Ella abarcaba un sistema de delegados y de correos humanos que recorrían los cuatro condados, juramentos secretos de lealtad, técnicas de camuflaje, centinelas, organizadores de robo de armas en el campamento enemigo, pintadas en las paredes. Y además descollaron en el viejo arte de componer canciones de guerra, a las cuales llamaban himnos. En uno de los pocos que han sido recopilados puede aún escucharse: “Ella tiene un brazo / Y aunque sólo tiene uno /
Hay magia en ese brazo único / Que crucifica a millones / Destruyamos al Rey Vapor, el Salvaje Moloch”, y en otra: “Noche tras noche, cuando todo está quieto / Y la luna ya ha cruzado la colina / Marchamos a hacer nuestra voluntad / ¡Con hacha, pica y fusil!”. Las mazas que utilizaban los luditas provenían de la fábrica Enoch. Por eso cantaban “La Gran Enoch irá al frente / Deténgala quien se atreva, deténgala quien pueda / Adelante los hombres gallardos / ¡Con hacha, pica y fusil!”. La imagen de la maza trascenderá la breve epopeya ludita. En la iconología anarquista de principios de siglo, Hércules sindicalizados suelen estar a punto de aplastar con una gran maza, no ya máquinas, sino al sistema fabril entero. Todos estos blues de la técnica no deben hacer perder de vista que las autoridades no sólo querían aplastar la sublevación popular, también buscaban impedir la organización de sectas obreras, en una época en la cual solamente los industriales estaban unidos. Carbonarios, conjurados, la Mano Negra de Cádiz, sindicalistas revolucionarios: en el siglo pasado la horca fue la horma para muchas intentonas sediciosas.
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junio 24, 2010 / ludditassexuales

Zines de Ludditas Sexuales!

Ludditas Textuales

Decididos a romper máquinas hegemónicas ahora es el turno de la imprenta y la noción de autor. Recopilamos textos de los que grabamos para el programa de radio (Ludditas Sexuales) y sumamos material que escribimos y figuritas recortes bircolash plasticola amor odio y acá están estos zines ludditas-lúdicos. Son más lindos en papel pero aquí los tenes digitalizados para que si estás en cualquier parte de este planeta lejos de la Ciudad de Buenos Aires los puedas leer; También te lo mandamos por correo si los querés con su pleno “aura”, escribí a ludditassexuales@gmail.com!


LUDDITAS SEXUALES ZINE 1


LUDDITAS SEXUALES ZINE 2 (Beto Preciado)


junio 24, 2010 / ludditassexuales

Ludditas Sexuales 11


LUDDITAS SEXUALES 11:

ENTREVISTA A HELENA LA FLORESTA desde Barcelona y música luddita
“Obviamente no creo que pueda haber una verdad sexual escondida debajo de una gran capa de represiones sociales. No confío nada en el deseo, no creo en absoluto que haya un deseo anterior a un conjunto de normas o acuerdos sociales, sino que el deseo se crea en esa red de relaciones, del mismo modo que no hay una identidad que precede las interpelaciones normativas. Cuando digo deseo no me refiero a la noción psicoanalítica o inconsciente de deseo sino a cómo el placer y el cuerpo se estructura en una red de relaciones. Desaprender tus ‘propios’ deseos, aquello que culturalmente aprendemos a desear, es una especie de tarea muy larga pero fundamental.”
Beatríz Preciado
junio 2, 2010 / ludditassexuales

ludditas sexuales 10

Ludditas Sexuales 10 vs. la censura de “los robots” de Google…

La ecología no sólo es la lógica de la economía total, es también la nueva moral del Capital. El estado de crisis interna del sistema y el rigor de la selección en curso son tales que se necesita un nuevo criterio a nombre del cual hacer este tipo de selecciones. La idea de la virtud nunca fue, en cada época, más que un invento del vicio. No sería posible, sin la ecología, la existencia actual de dos redes de alimentación, una “sana y biológica” para los ricos y sus hijos, otra notablemente tóxica para la plebe y sus retoños destinados a la obesidad. La híperburguesía planetaria no sabría hacer pasar por respetable su tren de vida si sus últimos caprichos no fuesen escrupulosamente “respetuosos con el medio ambiente”. Sin la ecología, nada tendría la suficiente autoridad para silenciar las objeciones a los exorbitantes progresos del control.
Tiqqun

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http://www.ivoox.com/ludditas-sexuales-10_md_295695_1.mp3″
mayo 21, 2010 / ludditassexuales

Ludditas Sexuales 9

Críticas al Queer parte II y entrevista a
Urko Post-Op

La vida se convertirá en un juego, o más bien muchos juegos, pero no — como es ahora — un juego de suma cero. Un encuentro sexual óptimo es el paradigma del juego productivo; los participantes se potencian los placeres el unx a la otrx, nadie cuenta los puntajes, y todos ganan. Cuanto más das, más recibes. En la vida lúdica, lo mejor del sexo se mezcla con la mejor parte de la vida diaria. El juego generalizado lleva a la libidinización de la vida. El sexo, en cambio, puede volverse menos urgente y desesperado, más juguetón. Si jugamos bien nuestras cartas, podemos sacar más de la vida de lo que metemos en ella; pero sólo si jugamos para ganar.
Nadie debería trabajar. Proletarixs del mundo… ¡descansad!(Bob Black)
ludditassexuales@gmail.com

http://www.ivoox.com/ludditas-sexuales-9_md_272085_1.mp3″
mayo 21, 2010 / ludditassexuales

Ludditas Sexuales 8

Entrevista a Elena Urko desde Barcelona
Definiciones y Críticas de la Teoría Queer y las praxis rarongas

En la actualidad, los mejores policías son los que menos disparan. Nos dicen que es un sistema flexible, que “cualquiera puede ser el jefe”. Del mismo modo, el hecho de poder elegir en qué empresa trabajar, o a qué nacionalidad pertenecer. Es ingenuo pretender arrancar poder al poder. Por el contrario, deseamos generar nuevas fórmulas, nuevos poderes. El poder tiene poder porque nosotrxs se lo concedemos, porque participamos dentro de su estructura de relaciones. No sugerimos la integración voluntaria al sistema o la pugna por una “vida cómoda” (es decir, por el reconocimiento de derechos/privilegios), tampoco una actitud de histeria irreflexiva frente a la mega-máquina, sino la creación de nuevos escenarios de convivencia, fuera del mapa, lejos de las coordenadas preformativas (físicas y psicológicas) del Estado. En lugar de buscar ser aceptadxs por el sistema (como buenas o como malos), generemos situaciones en las que esto acontezca innecesario y marchito. by Alain…
ludditassexuales@gmail.com

http://www.ivoox.com/ludditas-sexuales-8_md_258278_1.mp3″
mayo 21, 2010 / ludditassexuales

Ludditas Sexuales 7

Ludditas Sexuales 7, número de la suerte, viajó a Karcelona a entrevistar a la Pornoterrorista, Diana J. Torres (http://pornoterrorismo.com)

Ludditas Sexuales
ludditassexuales@gmail.com

LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO
Gabriel Celaya

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas.  Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

http://www.ivoox.com/ludditas-sexuales-7_md_243191_1.mp3″

http://www.ivoox.com/ludditas-sexuales-7_md_243191_1.mp3